Categoría: Imprescindibles de la arquitectura

  • Museo Nacional de arte romano, R. Moneo (1986) – Mérida

    Casa Josef Stein – Blog

    Museo Nacional de Arte Romano, Mérida – Rafael Moneo (1986): ladrillo, tiempo y escala

    El Museo Nacional de Arte Romano de Mérida, obra de Rafael Moneo, es uno de los ejercicios más lúcidos de arquitectura en diálogo con la historia. El proyecto no replica la Roma clásica: la convoca desde la escala, el orden y la materia. Una secuencia de naves altas de ladrillo —basilicales, serenas— organiza colecciones, recorridos y arqueología in situ. El visitante transita entre ruinas, esculturas y muros nuevos con la misma naturalidad con la que la ciudad ha sedimentado capas a lo largo de los siglos.

    Museo Nacional de Arte Romano en Mérida: vista exterior general del volumen de ladrillo

    Implantación y sistema espacial

    La organización se basa en un módulo repetitivo de arcos y bóvedas que construye una nave central y cuerpos laterales. Esta regularidad no es decorativa: fija la métrica para exponer piezas de gran tamaño —mosaicos, estatuas, epígrafes— y permite que la estructura sea legible. La luz cenital, filtrada por lucernarios lineales, define un ambiente homogéneo que evita brillos sobre superficies pulidas y revela con precisión la textura del ladrillo.

    Fachada lateral del Museo Nacional de Arte Romano con pilastras y ritmo de muros de ladrillo Pasillo y rampa interior de ladrillo en el Museo Nacional de Arte Romano

    Estructura y materialidad

    El edificio subraya la honestidad constructiva. Grandes pantallas de ladrillo portante trabajan con elementos de hormigón para estabilizar luces y para alojar los lucernarios. El aparejo —regular, limpio— es más que acabado: es estructura, superficie y atmósfera. La repetición de las crujías impone disciplina y deja hablar a las obras. En este sentido, el museo comparte una sensibilidad constructiva con otros trabajos en ladrillo masivo, como la Bodega Clos Pachem de HArquitectes: masa térmica, durabilidad y ritmo como generadores de espacio.

    Galería interior con arcos de ladrillo y luz cenital en el Museo Nacional de Arte Romano Nave principal del Museo Nacional de Arte Romano con lucernarios longitudinales Perspectiva de arquerías y bóvedas de ladrillo en el Museo Nacional de Arte Romano

    Relación con la colección y la ruina

    El Museo Nacional de Arte Romano no es sólo contenedor; es topografía cultural. Bajo la cota de salas, restos y pavimentos romanos se visitan como estrato vivo.

    En superficie, nichos, basas y pedestales se integran en la modulación del muro; el ladrillo es telón neutro y, a la vez, memoria del material que cimentó la Mérida romana. Las circulaciones enlazan vistas largas con acercamientos táctiles a las piezas, y permiten la lectura de conjuntos sin congestión.

    Detalle de estatua romana sobre fondo de ladrillo en el Museo Nacional de Arte Romano Atrio con pasarela y muros de ladrillo del Museo Nacional de Arte Romano Patio y muro de contención de ladrillo en el Museo Nacional de Arte Romano

    Luz, clima y uso

    La luz natural llega tamizada por lucernarios norte que evitan la radiación directa. La masa de ladrillo modera inercias térmicas y ayuda al confort ambiental. El sistema de salas —grandes naves y ámbitos secundarios— admite exposiciones temporales sin alterar el orden general. El control acústico, apoyado en la rugosidad del ladrillo y en la altura de los volúmenes, mantiene una reverberación amable para grupos y visitas guiadas.

    Acceso contemporáneo acristalado del Museo Nacional de Arte Romano Ábside y bóvedas altas de ladrillo en sala del Museo Nacional de Arte Romano Eje axial con arcadas y estatua en el Museo Nacional de Arte Romano Escalera y pilares cilíndricos de ladrillo en el Museo Nacional de Arte Romano

    Lecciones

    En Mérida, Moneo construye un tiempo arquitectónico más que un estilo. La estricta modulación, el ladrillo como estructura-sustancia y la luz como materia convierten el museo en una máquina silenciosa para ver, recordar y aprender. Sin gestos efímeros, el edificio enseña que la mejor contemporaneidad es la que comprende la historia y la pone en obra.

    Proceso constructivo y vigencia

    La fuerza del Museo Nacional de Arte Romano también está en cómo se hizo. La obra se concibe como un oficio continuo de fábrica de ladrillo: control de aparejos, piezas especiales en dinteles y encuentros, y una precisión de juntas que permite que el muro sea, a la vez, estructura y acabado.

    Los arcos se ejecutan con cimbras normalizadas y una secuencia repetible que reduce errores y facilita el mantenimiento futuro. Esta lógica de durabilidad pasiva se suma a la inercia térmica de la masa y a la luz superior, disminuyendo la dependencia de equipos. La arquitectura no busca impactar; busca permanecer bien construida, disponible para nuevas lecturas museográficas sin perder su identidad.

    Conclusión

    El Museo Nacional de Arte Romano trasciende la etiqueta de “museo de ladrillo”. Es una pieza de urbanidad interior que ordena colecciones, ciudad y ruina, y que prueba que la arquitectura puede ser a la vez exacta, tectónica y emocional. Referencia obligada para pensar cómo intervenir junto a lo antiguo sin imitarlo.

    Fuentes: Rafael Moneo – Museo Nacional de Arte Romano (Mérida) ; .
    Créditos: Fotografías: Michael Moran/OTTO. Otros dibujos e imágenes según las fuentes citadas.

  • Can Lis, Jørn Utzon (1974) – Mallorca

    Casa Josef Stein – Blog

    Can Lis (1971–72): Jørn Utzon, piedra, luz y viento en la costa de Mallorca

    Can Lis, la casa que Jørn Utzon construyó para su familia en Porto Petro, es una lección de arquitectura elemental: el proyecto se resuelve con piedra marés, muros portantes y una cadena de pabellones que se escalonan frente al Mediterráneo. Lejos de cualquier gesto monumental, Utzon trabaja con la topografía y con el clima isleño para orquestar sombra, brisa y vistas. La vivienda no es un objeto aislado, sino una secuencia de espacios exteriores e interiores que modulan la vida entre la roca y el mar.

    Can Lis vista aérea: implantación en acantilado y pabellones escalonados

    Implantación y lectura del lugar

    La parcela rocallosa, expuesta al sureste, obliga a responder a tres cuestiones: orientar la vida al horizonte, filtrar la radiación y amortiguar el viento. Utzon coloca los volúmenes como pequeñas piezas autónomas que nunca tocan el borde, manteniendo la vegetación y los intersticios como filtros. El trazado no es axial: se avanza por umbrales y patios donde la sombra es la primera materia del proyecto.

    Acantilado de Porto Petro con Can Lis asentada sobre la roca Volúmenes de piedra marés y porches orientados al mar en Can Lis

    Sistema de pabellones

    La casa se organiza como cuatro piezas enlazadas por porches y patios: estar, comedor-cocina, dormitorios y servicios. No hay un “gran salón” sino salas específicas que permiten usar la casa de forma estacional. Esta fragmentación controla la escala, facilita la ventilación cruzada y crea recorridos oblicuos que van descubriendo el mar a distintas alturas. En términos estructurales, cada pieza es un prisma de muros portantes de marés con pequeñas luces y huecos hondos.

    Estudios y esquemas de Can Lis con variaciones de planta y patios Esquema de implantación de Can Lis entre pinos y plataformas Planta general de Can Lis mostrando los cuatro pabellones

    Materialidad y construcción

    El marés —caliza local— define estructura, acabado y atmósfera. Los muros se aparejan con una modulación constante; dinteles, bancos y encuadres se tallan en la misma pieza, reduciendo capas y mantenimiento. Los suelos cerámicos, las carpinterías retraídas y las cubiertas planas minimizan la silueta y permiten que la luz resbale sobre la piedra. La obra es casi cantería habitada: precisión de juntas, aristas controladas y masa térmica que estabiliza el interior.

    Espacio circular con banco corrido en Can Lis, luz cenital sobre piedra marés Umbral vertical de piedra con contraluz cálido en Can Lis

    Luz, sombra y apertura

    La relación con el exterior se regula con umbrales profundos, celosías pétreas y huecos encajonados. La luz entra rasante, lee la textura del marés y cambia el tono de las estancias a lo largo del día. Utzon prefiere abrir a patios y pórticos antes que usar grandes paños de vidrio: así evita el deslumbramiento y deja que la brisa atraviese la casa. Los porches se convierten en habitaciones exteriores donde comer, leer o dormir en verano.

    Patio soleado con sombra filtrada y banco de piedra en Can Lis Paso estrecho entre muros de marés que conecta pabellones en Can Lis Galería interior en piedra marés con luz controlada en Can Lis

    Equipamiento, domesticidad y oficio

    El mobiliario se integra en la fábrica: bancos, estantes y mesas emergen de los muros como parte de la arquitectura, reduciendo el número de piezas sueltas y reforzando la continuidad material. La cocina-hogar y los focos de calor se colocan donde mejor ventila; los dormitorios admiten cierres parciales según estación. El conjunto demuestra que la calidad ambiental no depende de la tecnología, sino de la buena posición, el espesor y el control del sol.

    Porche cubierto con óculo circular que enmarca el cielo en Can Lis Detalle interior: encimera y banco de piedra tallada en Can Lis

    El tiempo como material

    Al atardecer, la casa cambia de régimen: la piedra adquiere tonos ámbar y los porches se vuelven linternas abiertas al paisaje. La arquitectura se desdibuja en la penumbra y solo permanecen los ritmos —el módulo de los muros, los huecos, las sombras—. Can Lis no compite con el horizonte: lo enmarca y lo habita con la mínima expresión de medios.

    Can Lis al ocaso con la casa emergiendo entre pinos Patio nocturno iluminado, textura cálida de la piedra en Can Lis Acceso a Can Lis al anochecer con porche encendido Fachada de Can Lis por la noche: ventanas como faroles sobre la roca

    Lecciones de proyecto

    Can Lis es una síntesis de oficio y paisaje. Enseña a proyectar con masa térmica, a preferir el porche al vidrio continuo, a fragmentar el programa para construir clima y a entender el mobiliario como arquitectura. La casa confirma una idea central de Utzon: la forma no se impone, emerge de la topografía, el material y la vida que la habita.

    Fuentes: ArchDaily – AD Classics: Can Lis; Utzon Center – Can Lis.
    Créditos: Fotografías según propietario de los archivos aportados por el cliente. Planimetría y diagramas, donde aparecen, con fines ilustrativos.

  • Alcázar del Genil, A. J. Torrecillas, 2017 – Granada

    Casa Josef Stein – Blog

    Estación Alcázar del Genil (Granada) — Antonio Jiménez Torrecillas: arqueología, vacío y servicio público

    La Estación Alcázar del Genil del Metro de Granada es un caso ejemplar de cómo una infraestructura puede convertirse en arquitectura cívica sin añadir retórica. Proyectada por Antonio Jiménez Torrecillas junto a un amplio equipo de ingeniería y arqueología, la estación resuelve una triple exigencia: dar servicio eficiente a la red, conservar y mostrar el gran albercón medieval vinculado a la almunia del Alcázar del Genil y construir un espacio urbano claro, amable y duradero. El resultado es una nave de hormigón preciso iluminada por lucernarios, donde la historia y el transporte conviven sin conflicto.

    Estación Alcázar del Genil: implantación urbana y relación con el eje del Genil

    Estrategia urbana y de implantación

    La obra se ejecuta con sistema cut & cover. Lejos de fragmentar la sección con forjados, el proyecto apuesta por un gran vacío continuo que unifica niveles, facilita la orientación y permite entender la presencia del yacimiento. Los accesos se sitúan en los extremos y en superficie se expresan con lucernarios-periscopio de escala urbana. La estación funciona como plaza enterrada: un espacio público protegido que anticipa la experiencia de la ciudad bajo rasante.

    Estación Alcázar del Genil: nave longitudinal con plataformas enfrentadas Estación Alcázar del Genil: escalera de acceso desde el vestíbulo Estación Alcázar del Genil: relación de escaleras mecánicas y lucernarios Estación Alcázar del Genil: pasarela de vidrio y restos protegidos Estación Alcázar del Genil: pilares de hormigón y vitrinas arqueológicas Estación Alcázar del Genil: pasarela elevada y hueco central

    Arqueología como pieza del proyecto

    Durante la excavación aparecieron las trazas del gran albercón almohade/nazarí. El proyecto lo integra como una pieza museográfica estable: una envolvente de vidrio templado y pasarelas perimetrales permiten su lectura sin comprometer la conservación. La estructura de muros pantalla y losas perimetrales protege el depósito de vibraciones y variaciones higrotérmicas; la museografía es precisa y silenciosa.

    Estación Alcázar del Genil: vista del albercón medieval protegido Estación Alcázar del Genil: cubierta baja y restos arqueológicos en nave Estación Alcázar del Genil: plataformas enfrentadas y vacío central Estación Alcázar del Genil: cruce de pasarelas y barandillas Estación Alcázar del Genil: relación de lucernarios, pasarelas y albercón Estación Alcázar del Genil: presencia discreta en superficie

    Planimetría

    Estación Alcázar del Genil: esquema implantación general Estación Alcázar del Genil: detalle gráfico de modulación Estación Alcázar del Genil: esquema de sección y circulación Estación Alcázar del Genil: diagrama de luz natural Estación Alcázar del Genil: planta general con pasarelas y plataformas Estación Alcázar del Genil: vista frontal del núcleo de comunicación Estación Alcázar del Genil: sección longitudinal de la nave

    Estructura, materialidad y ambiente

    La espacialidad nace de la estructura portante. Muros pantalla y losas estabilizan la excavación; sobre ellos descansa una gran cubierta de hormigón cuyos intersticios alojan lucernarios lineales. El hormigón visto, de encofrado uniforme, da unidad y durabilidad. La iluminación combina luz natural filtrada y un sistema artificial continuo que evita el deslumbramiento. En operación normal, el gran volumen actúa como amortiguador térmico; en emergencia, el vacío central funciona como chimenea para la extracción de humos.

    Construcción y coordinación

    La ejecución se planificó en fases cortas para mantener la movilidad urbana y garantizar la conservación del yacimiento. La coordinación con equipos de arqueología preventiva definió límites de excavación, secuencias de apeo y protocolos de vibración. La estación demuestra que infraestructura y museo pueden compartirse: máquina eficiente y sala pública a la vez.

    Documentación de obra

    Imágenes de proceso —vaciados, apeos y hormigonados— ayudan a entender la lógica constructiva.

    Obra en Alcázar del Genil: excavación y contención perimetral
    Obra en Alcázar del Genil: preparación de plataformas y replanteos
    Obra en Alcázar del Genil: base de excavación con personal
    Obra en Alcázar del Genil: maquinaria actuando sobre estratos
    Obra en Alcázar del Genil: entramado de acero y cimbras
    Obra en Alcázar del Genil: vaciado con excavadora

    Conclusión

    La Estación Alcázar del Genil convierte una obligación técnica en oportunidad cultural. Es un proyecto riguroso y profundamente granadino: trabaja con la luz del sur, con la memoria del agua y con la mesura de un hormigón que no pretende ser otra cosa. Desde la modestia, enriquece la ciudad y su relato.

    Fuentes: Arquitectura Viva – Estación de Alcázar del Genil; HIC Arquitectura – Estación Alcázar del Genil.
    Créditos: Fotografías: Antonio Luís Martínez Cano. Dibujos y esquemas según las fuentes citadas.

  • Clos Pachem, H arquitectes, 2017 – Tarragona

    Casa Josef Stein – Blog

    Clos Pachem – HArquitectes (2017–2020): ladrillo, inercia y clima para hacer vino

    Clos Pachem en Gratallops (Priorat, Tarragona) es una bodega de HArquitectes que convierte el edificio en una máquina ambiental sobria y eficiente. Lejos del objetualismo, la arquitectura trabaja con masa térmica, aire en movimiento y luz medida para asegurar un microclima estable a lo largo del año —condición esencial para vinificar y crianza— y, al mismo tiempo, abrir la bodega al pueblo mediante un patio-atrio que organiza las visitas.

    Clos Pachem HArquitectes – acceso desde la calle y volumenes de ladrillo

    Implantación y programa

    El solar, entre medianeras y con frente a la calle, pedía una respuesta compacta y densa. La bodega se organiza en tres franjas: un ámbito público con acceso y tienda, una nave productiva central con depósitos y tolvas, y un paquete más controlado para salas técnicas y apoyo. El recorrido del visitante discurre siempre por espacios templados y bien ventilados, con vistas cruzadas a la producción sin interferirla.

    Arquitectura como máquina climática

    El corazón del edificio es su envolvente de ladrillo portante y alta inercia térmica. Muros gruesos con cámaras y piezas cerámicas alveolares estabilizan la temperatura; la ventilación natural se apoya en conductos y patios que inducen corrientes según la estación. La cubierta incorpora capas ventiladas y sombreados que evitan la ganancia en verano y facilitan la disipación del calor acumulado. El resultado es un edificio que trabaja casi siempre en régimen pasivo, con un consumo energético muy contenido.

    Proceso gravitatorio y logística

    La uva entra alta y avanza por gravedad hasta depósitos y prensas, reduciendo bombeos y oxidaciones. Las luces amplias de la nave central y el orden de pasarelas facilitan limpieza y control. La bodega funciona como un instrumento: cada espacio tiene la temperatura, humedad e iluminación adecuadas al proceso —fermentación, estabilización, crianza o embotellado— con mínimos aportes mecánicos.

    Materialidad y luz

    La paleta es radicalmente sobria: ladrillo visto, hormigón y acero galvanizado. El ladrillo no es revestimiento sino estructura y regulación higrotérmica; su textura guía el aire y difunde la luz rasante. Las aberturas altas evitan deslumbramientos, y los umbrales espesos filtran el paso entre ámbitos de distinto régimen térmico. El conjunto transmite una domesticidad industrial acorde con la escala del pueblo y la memoria agrícola del Priorat.

    Clos Pachem HArquitectes – vestíbulo público y doble altura Clos Pachem HArquitectes – umbral entre fábrica de piedra y nueva obra Clos Pachem HArquitectes – escaleras en el atrio de ladrillo Clos Pachem HArquitectes – lucernario y luz filtrada Clos Pachem HArquitectes – sala de visita con techo de lamas Clos Pachem HArquitectes – bar y sala de catas Clos Pachem HArquitectes – pasarela exterior junto a pared de ladrillo Clos Pachem HArquitectes – patio ajardinado como espacio intermedio Clos Pachem HArquitectes – escalera interior y textura de ladrillo Clos Pachem HArquitectes – cubierta ajardinada y gestión de agua Clos Pachem HArquitectes – gran vano hacia la nave productiva Clos Pachem HArquitectes – sala de barricas y corredores técnicos Clos Pachem HArquitectes – sala de catas con techo de madera Clos Pachem HArquitectes – portada maciza en fachada Clos Pachem HArquitectes – testero ciego de ladrillo en el límite Clos Pachem HArquitectes – alzado hacia el paisaje del Priorat

    Planimetría

    Clos Pachem HArquitectes – plano de emplazamiento en el tejido urbano de Gratallops Clos Pachem HArquitectes – planta baja de la bodega Clos Pachem HArquitectes – planta nivel superior y circulaciones Clos Pachem HArquitectes – sección longitudinal ambiental Clos Pachem HArquitectes – sección transversal 1 Clos Pachem HArquitectes – sección transversal 2 Clos Pachem HArquitectes – planta de instalaciones y soporte Clos Pachem HArquitectes – detalles constructivos y climáticos Clos Pachem HArquitectes – alzado y despiece de fachada Clos Pachem HArquitectes – alzado y sección compuesta

    Obra y proceso

    Clos Pachem HArquitectes – vista aérea de la obra en Gratallops Clos Pachem HArquitectes – estructura y forjados durante la construcción Clos Pachem HArquitectes – puesta en obra del sistema de lamas y pasarelas

    Experiencia del visitante

    El proyecto entiende la visita como una coreografía lenta: desde la calle se cruza el umbral denso del atrio, se perciben olores, humedad y temperatura constante; la producción se observa sin perturbarla y el recorrido termina en las catas, abiertas al patio. Arquitectura y enología se solapan en una sola narrativa —el clima como materia de proyecto—, en la línea de otras obras que integran programa y atmósfera, como la reforma del Reichstag o la Tate Britain, donde la estrategia espacial ordena la experiencia.

    Conclusión

    Clos Pachem HArquitectes ofrece una lección de arquitectura climática aplicada a la industria del vino: con ladrillo, aire y gravedad se construye estabilidad, higiene y calidad espacial. La bodega funciona como un organismo sobrio, fácil de mantener, arraigado a la tectónica del lugar y preparado para acompañar el tiempo largo de los vinos.


  • Tate Britain, C. St. John, 2013 – Londres

    Casa Josef Stein – Blog

    Tate Britain, Caruso St John (2013) – Renovación magistral y rotonda espectacular

    La transformación de la Tate Britain emprendida por Caruso St John repara, actualiza y vuelve legible uno de los museos más importantes de Londres. El llamado Millbank Project no es una reforma cosmética: es un reordenamiento estratégico que clarifica accesos, reabre la rotonda como centro cívico, mejora la accesibilidad universal y oculta una nueva infraestructura ambiental que garantiza conservación y confort sin ruido visual. El método es riguroso: precisión constructiva, respeto a lo existente y adición de piezas que suman continuidad histórica.

    Tate Britain – fachada neoclásica en Millbank tras la transformación de Caruso St John

    Acceso, orientación y la nueva coreografía del visitante

    La llegada desde Millbank conduce ahora sin fricciones al corazón del edificio. El trazado de entradas, guardarropas, control y café se ha pensado como una coreografía suave que evita cruces y esperas. La rotonda, bajo la cúpula, vuelve a ser un espacio público donde orientarse, quedar y mirar, con una escalera helicoidal que desciende al nivel inferior para activar usos antes residuales.

    Tate Britain – pórtico y arquerías interiores restauradas por Caruso St John Tate Britain – mostrador de acceso en piedra y madera junto a columnas

    La rotonda: eje cívico y oportunidad espacial

    La rotonda concentran la identidad del proyecto. Se limpia, se devuelve la luz cenital y se rediseña el suelo con un mosaico geométrico que dialoga con la tradición del museo. La nueva escalera, de giro elegante, articula la relación con la planta inferior, donde se ubican café, aseos y servicios, y transforma el descenso en parte de la experiencia. El resultado: un atrio contemporáneo que no compite con lo histórico, lo afina.

    Tate Britain – rotonda central reabierta bajo cúpula iluminada Tate Britain – mosaico de suelo con patrón geométrico en la rotonda Tate Britain – rampa y escalera curva de conexión entre niveles Tate Britain – sala polivalente con mobiliario y luces suspendidas Tate Britain – nicho y linterna con estuco restaurado

    Luz, clima y confort

    La intervención actualiza la envolvente y la iluminación sin caer en protagonismos. Se reparan lucernarios y se introducen capas difusoras y mecanismos de control solar; la climatización se integra en zócalos y cornisas con rejillas casi invisibles. De este modo, la colección goza de estabilidad ambiental y el público de un confort amable, preservando la lectura silenciosa de salas encadenadas —la clásica enfilade— que vuelve a ser clara y continua.

    Tate Britain – galería superior con lucernarios longitudinales Tate Britain – galería con luz cenital y mobiliario de descanso Tate Britain – sala íntima con mobiliario y luz filtrada Tate Britain – detalle del mosaico histórico restaurado

    Materialidad y oficio

    Caruso St John trabaja con una paleta británica y atemporal: piedra, yeso, mármol, madera y latón. Se restauran cornisas, pavimentos y carpinterías con criterio arqueológico, y se introducen piezas nuevas con una sobriedad que rehúye lo pintoresco. La calidad del proyecto reside en esa mezcla de normalidad exquisita, donde lo cotidiano —guardarroperos, mostradores, aseos— está diseñado con el mismo cuidado que las grandes salas.

    Planimetría y técnica

    Los planos evidencian la estrategia: limpiar ejes, concentrar servicios, mejorar circulaciones y reforzar la relación vertical en torno a la rotonda. Las secciones muestran el diálogo entre lo existente y los nuevos dispositivos de luz y clima, mientras que los alzados confirman una actitud respetuosa hacia el conjunto histórico. La intervención es cirugía más que sustitución: mínima en apariencia, decisiva en rendimiento.

    Tate Britain – plano de planta del nivel principal con rotonda central Tate Britain – plano de planta del nivel inferior con servicios y café Tate Britain – plano de planta de conexión y accesos Tate Britain – sección general con rotonda y escalera helicoidal Tate Britain – sección transversal de galerías con lucernarios Tate Britain – sección longitudinal del conjunto Tate Britain – alzado del acceso de Millbank con pórtico Tate Britain – lámina con detalles constructivos y mobiliario fijo Tate Britain – diagramas y detalles de intervención Tate Britain – planos técnicos adicionales y piezas especiales Tate Britain – planos complementarios de la transformación

    Accesibilidad, uso diario y mantenimiento

    La intervención de Caruso St John no solo renueva un icono; mejora de forma tangible la vida del edificio. La nueva escalera helicoidal bajo la rotonda resuelve la conexión con las plantas inferiores y dirige el flujo de visitantes sin barreras, mientras los ascensores integrados y los itinerarios nivelados hacen accesibles las galerías históricas. Los mostradores, bancos y guardarropas se diseñan como mobiliario permanente, resistentes y medidos, para soportar intensidades de uso muy distintas —desde visitas escolares hasta inauguraciones— sin invadir la lectura del conjunto. La restauración de pavimentos y zócalos, y la elección de acabados minerales de alta durabilidad, reducen el mantenimiento y devuelven al vestíbulo su condición de espacio cívico robusto.

    También se actualiza la infraestructura invisible: climatización más eficiente, nuevas redes eléctricas y una iluminación que combina cielo difuso, lámparas puntuales y lavados rasantes para poner en valor el yeso y la piedra. El resultado es un ambiente luminoso, confortable y estable que permite a la colección mostrarse en condiciones óptimas todo el año, con un consumo controlado y sin artificio escénico.

    Recepción y lecciones

    La crítica ha subrayado la precisión con la que la obra reconcilia lo ceremonial y lo cotidiano: entrar al museo vuelve a ser un acto, pero el recorrido funciona con naturalidad en días de alta afluencia. La estrategia ofrece una enseñanza aplicable a otras rehabilitaciones patrimoniales: intervenir con capas claras —estructura, luz, circulación—, aceptar la memoria sin mimetizarla y construir un fondo sereno para el arte. La Tate Britain gana un acceso legible, un sistema de circulaciones más amable y una atmósfera coherente con su historia; en definitiva, una arquitectura que ordena, acoge y perdura.

    Conclusión

    La Tate Britain renovada por Caruso St John demuestra que la mejor arquitectura para un museo histórico no es la que ocupa el plano, sino la que permite que el arte y la gente sucedan. Con una rotonda que vuelve a ser ciudad, una secuencia de salas continua y un soporte técnico invisible, el proyecto convierte un edificio venerable en una máquina hospitalaria para el presente. Es una lección de medida, paciencia y oficio: intervenir poco para transformar mucho.

    Fuentes: Caruso St John Architects – Transforming Tate Britain (Millbank Project) .
    Créditos: Caruso St John Architects / Tate Britain (atribuir autores de fotografía al subir las imágenes).

  • Galería James Simon, D. Chipperfield, 2018 – Berlín

    Casa Josef Stein – Blog

    James Simon Galerie, David Chipperfield (2018) – Atrio espectacular para la Isla de los Museos

    La James Simon Galerie reordena la llegada a uno de los conjuntos patrimoniales más visitados de Europa. Lejos del icono autónomo, la obra de David Chipperfield Architects actúa como infraestructura cívica: concentra accesos, control, tienda, café, salas temporales y conexiones soterradas entre museos. Su lenguaje —basamento pétreo, gran escalinata y pórtico de columnas esbeltas— dialoga con la tradición de la Isla sin competir con ella. El edificio no busca llamar la atención, sino poner orden, ofreciendo sombra, orientación y una experiencia urbana legible desde el primer paso.

    James Simon Galerie: vista general con escalinata y pórtico sobre el Spree

    Implantación y secuencia de acceso

    La parcela, estrecha y alargada entre el Neues Museum y el canal, imponía una solución precisa. Chipperfield dispone un zócalo continuo que contiene los usos de mayor inercia —taquillas, lockers, instalaciones, servicios— y lo corona con una columnata abierta al río. El visitante llega por el puente, sube la escalinata y accede a un vestíbulo de gran altura, inundado por luz lateral filtrada entre columnas. Allí la orientación es inmediata: un eje claro reparte flujos hacia la sala temporal, el auditorio, las terrazas o la Archaeological Promenade que conecta con el resto de museos.

    Acercamiento a la escalinata urbana y pórtico de columnas de la James Simon Galerie

    La escala urbana está cuidadosamente calibrada. La escalinata funciona como graderío público con vistas al agua y como expansión natural de la acera, permitiendo detenerse sin estorbar a quienes ascienden. El pórtico —ni interior ni exterior— actúa como umbral climático: resguarda del viento, evita el deslumbramiento del sol raso y convierte la espera en parte de la visita. Así, la experiencia del museo empieza en la calle, no en el mostrador.

    Plano de implantación y basamento de la James Simon Galerie Vista elevada de la James Simon Galerie alineada con el canal y los museos

    En planta, el edificio cose los distintos niveles del entorno y aclara recorridos que antes eran confusos. La plataforma superior se alinea con los accesos principales; la inferior, a la cota del muelle, acoge rutas de servicio y entradas alternativas. El resultado es una conectividad transversal que reduce cuellos de botella, absorbe picos de afluencia y distribuye grupos sin interferencias.

    Pasarela y borde de agua junto a la James Simon Galerie Plano del primer nivel y entreplanta de la James Simon Galerie Vista del canal Spree con la James Simon Galerie al fondo Detalle de columnas y basamento de piedra en la James Simon Galerie Plano del segundo nivel de la James Simon Galerie Sección esquemática de la James Simon Galerie

    Lenguaje, material y luz

    La James Simon Galerie emplea una paleta sobria: piedra reconstituida en tonos claros, hormigón visto y carpinterías discretas. La columnata —afinada hasta el límite— reinterpreta en clave contemporánea las grandes series de columnas del conjunto de Schinkel. La vibración de los fustes estriados y el despiece horizontal del basamento controlan la escala y refuerzan la lectura longitudinal del borde del río.

    La luz natural es protagonista. En el vestíbulo, entra lateralmente entre columnas; en salas, se modula mediante lucernarios lineales y superficies blancas que evitan sombras duras. La masa térmica del basamento estabiliza el clima interior y el pórtico proporciona sombra profunda en verano. Más que añadir tecnología, el proyecto pone la forma y el espesor al servicio del confort.

    Fachada mínima a nivel de calle de la James Simon Galerie Alzado principal dibujado de la James Simon Galerie Sección longitudinal dibujada de la James Simon Galerie

    Circulaciones y accesibilidad

    Las circulaciones están pensadas para funcionar con multitudes sin perder amabilidad. Rampas, ascensores y cambios de cota se integran en la geometría general, evitando soluciones añadidas. La legibilidad espacial reduce la dependencia de señalética: la arquitectura guía. El auditorio, cercano al acceso, permite programar actividades sin interferir en el flujo de las colecciones.

    Galería interior de hormigón curvo con luz rasante Auditorio con revestimiento de madera en la James Simon Galerie

    El auditorio introduce madera y una acústica cuidada, en contraste cálido con el mineral del resto. La iluminación artificial, sobria y regulable, sostiene conferencias y proyecciones sin artificios. Todo responde a una ética de precisión cotidiana: nada sobra, nada falta.

    James Simon Galerie Reflejo nocturno de la James Simon Galerie sobre el agua Vista enmarcada desde la columnata hacia la Isla de los Museos

    Espacio público y paisaje

    El proyecto añade ciudad útil: la terraza superior es mirador; el pórtico, paseo cubierto; los bordes de la escalinata, descanso y observatorio del río. El edificio se vive durante todo el día, con y sin entradas. Esa condición cívica explica su aceptación: la James Simon Galerie no solo gestiona colas, también regala espacio público de calidad.

    Sala expositiva blanca con luz homogénea en la James Simon Galerie Vestíbulo interior de hormigón a doble altura con lucernario

    En las salas, la neutralidad es deliberada: superficies continuas, juntas silenciosas y proporciones cómodas para obras de escala variada. La logística —cargas, depósitos, accesos técnicos— se integra sin alterar la lectura espacial del visitante, síntoma de un trabajo de proyecto minucioso.

    Sección constructiva general de la James Simon Galerie

    Conclusión

    La James Simon Galerie demuestra que se puede intervenir en un conjunto patrimonial con serenidad contemporánea: sumar capas, mejorar el confort y clarificar recorridos sin elevar el volumen de la forma. Es un edificio que organiza, explica y acoge; su espectacularidad no es gestual, es operativa. Una lección de arquitectura pública hecha de proporción, luz y medida.


  • Reichstag, N. Foster, 1999- Berlín

    Casa Josef Stein – Blog

    Reichstag de Berlín (1999) – Transparencia radical de Norman Foster

    La renovación del Reichstag de Berlín (1992–1999), dirigida por Norman Foster y su estudio, reconfigura la sede parlamentaria alemana como un manifiesto de transparencia democrática y eficiencia energética. La operación une restauración y nueva planta con una estrategia clara: hacer visibles los procesos de la Cámara, introducir luz natural profunda y reducir consumos apoyándose en tecnologías pasivas. La cúpula de vidrio —convertida en icono urbano— no es un gesto final, sino el corazón ambiental y cívico de un edificio que asume la memoria del lugar, su daño histórico y su condición representativa.

    Reichstag de Berlín con la cúpula de vidrio de Foster vista desde la plaza

    Génesis y criterios de intervención

    La ruina y las sucesivas reformas del Reichstag exigían una respuesta sobria. Foster conserva la envolvente histórica y vacía con precisión el interior para implantar una organización contemporánea: hemiciclo central, anillos de circulación y servicios perimetrales. La superposición de capas —piedra, acero y vidrio— hace legible lo nuevo frente a lo existente sin imitarlo. El proyecto rehúye la escenografía y apuesta por una claridad tectónica que explica cómo entra la luz, cómo circula el aire y cómo se mueven los ciudadanos que visitan el edificio.

    Archivo histórico del Reichstag previo a la intervención contemporánea

    Planimetría

    Planta del Reichstag con hemiciclo central y anillos de circulación Sección del Reichstag mostrando la cúpula y el recorrido de visitantes Sección del Reichstag con cono reflectante y sala de plenos

    La cúpula: espacio público y máquina ambiental

    Lejos de ser un mero mirador, la cúpula se concibe como un dispositivo climático. Un cono reflectante desciende desde la linterna y dirige la luz natural al hemiciclo, evitando el deslumbramiento mediante un ocultador móvil que sigue al sol. La geometría de doble hélice separa los flujos de subida y bajada de los visitantes, haciendo de la cubierta un paseo cívico que sitúa al público por encima de los representantes como imagen de control democrático.

    El Reichstag envuelto por Christo y Jeanne-Claude en 1995 con público en la explanada Exterior de la cúpula del Reichstag con visitantes en las rampas Cúpula del Reichstag iluminada por la noche con estructura visible

    Estrategias pasivas y energía

    El edificio utiliza el efecto chimenea para impulsar el aire caliente hacia la coronación, mientras que la toma de aire fresco y la masa térmica regulan las temperaturas. La planta energética se apoya en biocombustibles y en la recuperación de calor residual, disminuyendo el consumo de combustibles fósiles. La combinación de iluminación natural, control solar y ventilación híbrida demuestra que un gran equipamiento institucional puede operar con estándares de eficiencia avanzados sin renunciar a la monumentalidad.

    Interior de la cúpula del Reichstag con cono reflectante y doble hélice

    Materialidad y memoria

    Foster integra testimonios históricos —grafitis soviéticos, huellas de impactos— como parte del relato. La nueva arquitectura, resuelta en acero, vidrio y paneles con alto control de reflejo, introduce una estética técnica que no compite con la masa pétrea original. La precisión de encuentros, pasarelas y barandillas, así como la exposición pedagógica de instalaciones, explican el funcionamiento del edificio sin ocultarlo.

    Grafitis soviéticos preservados en los muros del Reichstag

    Lecciones de proyecto

    La intervención enseña a proyectar lo público con criterios ambientales y de apertura. El Reichstag no oculta su complejidad técnica; la muestra como argumento pedagógico. Su valor reside en conciliar memoria y futuro: conservar, aclarar, descarbonizar y abrir. Esta combinación explica su vigencia como referencia para sedes parlamentarias y equipamientos cívicos en todo el mundo.

    Conclusión

    La reforma del Reichstag de Berlín supera la dicotomía entre símbolo e infraestructura. Es un edificio emblemático porque funciona bien, y funciona bien porque su simbolismo no es decorativo: es operativo. La cúpula es espacio público y máquina climática; las circulaciones son paseo ciudadano y orden técnico; la restauración es memoria y estructura para el futuro. En su aparente sencillez, la obra condensa una idea potente de democracia: la arquitectura como acto de transparencia.

    Fuentes: ArchDaily – New German Parliament (Reichstag) / Foster + Partners ; Dezeen – Foster + Partners ; Foster + Partners – Reichstag (ficha oficial) .
    Créditos: Bundesarchiv, Bild 102-13744 (CC BY-SA 3.0, vía Commons); Harshiitart (CC BY-SA 4.0, vía Wikimedia Commons); oh-berlin (Flickr, CC BY 2.0); Michael Rose (CC BY-SA 3.0, vía Commons); txmx-2 (Flickr, CC BY-NC-ND 2.0); Barry Plane (CC BY-SA 3.0, vía Wikimedia Commons).

  • Casa-estudio, L. Barragán: luz y color

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    Casa-Estudio de Luis Barragán: luz, color y silencio en Tacubaya

    La Casa-Estudio de Luis Barragán (Ciudad de México, 1948–1949) es una de las obras domésticas más influyentes del siglo XX. Ubicada en el barrio de Tacubaya, condensa los principios de una arquitectura radicalmente personal: dominio de la luz natural, uso magistral del color, silencios espaciales, muros como planos abstractos y una domesticidad que oscila entre lo íntimo y lo ceremonial. En 2004 fue inscrita por la UNESCO como Patrimonio Mundial por su valor excepcional, síntesis de tradición vernácula y modernidad refinada.

    Casa-Estudio Luis Barragán vista general de fachada hacia la calle

    Implantación y organización

    El conjunto se estructura en dos piezas: la casa y el estudio, contiguos pero con lógicas de uso diferenciadas. Hacia la calle, la fachada ciega protege la intimidad y atenúa el ruido urbano. Hacia el interior, una secuencia de patios, jardines y estancias escalonadas construye una transición gradual entre lo público y lo privado. La casa se recorre por pausas: vestíbulo, sala, comedor, jardín; el estudio, por su parte, articula áreas de trabajo, biblioteca y un patio propio que filtra la luz.

    Planta general Casa-Estudio Luis Barragán con patio y jardín Planta de nivel superior Casa-Estudio Luis Barragán Sección transversal Casa-Estudio Luis Barragán con dobles alturas Sección longitudinal Casa-Estudio Luis Barragán mostrando iluminación cenital Alzados Casa-Estudio Luis Barragán con composición de huecos

    Materia, luz y color

    Barragán trabaja con pocos materiales —muros enlucidos, madera, piedra, hierro— y los somete a una sensibilidad lumínica extrema. La luz ingresa sesgada por lucernarios y paños altos, lava los planos con distintas temperaturas y define la atmósfera de cada estancia. El color —rosas intensos, amarillos dorados, azules profundos— no es decoración: es arquitectura. Los muros se convierten en campos cromáticos que ordenan el espacio y domestican la escala.

    Exterior Casa-Estudio Luis Barragán con vegetación y muros altos Sala de estar en Casa-Estudio Luis Barragán con mobiliario sobrio Vista al jardín desde el interior Casa-Estudio Luis Barragán Comedor en Casa-Estudio Luis Barragán con luz controlada Techo de madera y luz dorada en estancia Casa-Estudio Luis Barragán Oratorio íntimo Casa-Estudio Luis Barragán Comedor con ventana alta Casa-Estudio Luis Barragán Mesa con luz cenital Casa-Estudio Luis Barragán Escalera y muro color magenta Casa-Estudio Luis Barragán Estudio con mesa de trabajo Casa-Estudio Luis Barragán Biblioteca en Casa-Estudio Luis Barragán con luz alta Pasaje interior con planos de color Casa-Estudio Luis Barragán Estancia íntima con luz cálida Casa-Estudio Luis Barragán Casa-Estudio Luis Barragán Umbral con luz intensa Casa-Estudio Luis Barragán Habitación con vano alto Casa-Estudio Luis Barragán Sala con techo de madera Casa-Estudio Luis Barragán Patio con banco exterior en Casa-Estudio Luis Barragán Dormitorio con muro rosa en Casa-Estudio Luis Barragán Jardín y arbolado denso de la Casa-Estudio Luis Barragán

    Interiores: silencio y ritual

    En los interiores, Barragán elimina lo superfluo y dispone pocos muebles de manera precisa. La doble altura de la sala, el comedor orientado al jardín y la escalera que asciende sin pasamanos evidente producen una secuencia casi litúrgica. La sombra define el reposo; la luz, la celebración. La casa se escucha: crujen las maderas, se atenúan los pasos, la vegetación entra en silencio por los vanos altos. El estudio, más austero, concentra la luz sobre las mesas de trabajo y la biblioteca.

    Tradición y modernidad

    La obra integra saberes locales —pátinas, espesores, texturas— con una disciplina moderna en planta y sección. No hay alardes tecnológicos; hay una precisión silenciosa que convierte la casa en refugio. Barragán entiende la casa como paisaje interior: las estancias son jardines de luz. La articulación con el estudio revela, además, una ética del trabajo: concentración, sobriedad y medida.

    Parentescos y ecos contemporáneos

    Quien recorra la Casa-Estudio reconocerá influencias y resonancias en arquitecturas donde la atmósfera y la medida del detalle son esenciales. Un diálogo sugerente se establece con la Casa Koshino de Tadao Ando: allí el hormigón y la luz cenital ordenan el espacio; aquí, el color y la sombra tallan la experiencia doméstica. En ambos casos, el habitar se entiende como una coreografía entre cuerpo, tiempo y materia.

    Más allá de su valor histórico, la Casa-Estudio Luis Barragán sigue inspirando a arquitectos y diseñadores por su dominio del color, la luz natural y las transiciones espaciales. Este proyecto demuestra cómo la arquitectura puede trascender su época, manteniendo su vigencia como un referente de creatividad y autenticidad en el habitar.

    Conclusión

    La Casa-Estudio de Luis Barragán no es un objeto aislado, sino una pedagogía del habitar: diseñar con la luz, con el silencio, con el espesor del muro y la densidad del color. Su vigencia es la de las obras que no necesitan gritar para perdurar. Al cerrar el portón, el mundo queda afuera; adentro, la arquitectura se convierte en disciplina del cuidado.

    Fuentes: ArchDaily – Casa-Estudio Luis Barragán; publicaciones y archivos de la Casa Luis Barragán.

  • Casa Koshino, T. Ando: Hogar y espiritualidad

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    Casa Koshino: hormigón, luz y paisaje en la obra de Tadao Ando

    La Casa Koshino (Ashiya, 1979–1984) es una de las viviendas canónicas de Tadao Ando. Concebida en dos fases para la diseñadora de moda Hiroko Koshino, la casa se inserta en una ladera arbolada entre Osaka y Kobe. Ando responde al lugar con dos volúmenes de hormigón visto parcialmente enterrados, alineados por una franja de luz cenital y conectados mediante un patio excavado. Desde su construcción, la Casa Koshino condensa el ideario andiano: geometría austera, control lumínico casi ritual y una manera de habitar que alterna silencio, sombra y paisaje.

    Vista exterior representativa de la Casa Koshino de Tadao Ando

    Topografía, geometría y tiempo

    El proyecto se apoya en la topografía para producir una arquitectura que no se impone al paisaje, sino que lo prolonga. Ando excava la ladera para alojar parte del programa y, al mismo tiempo, tensa el terreno mediante muros ortogonales que domestican la pendiente. El resultado es una secuencia espacial donde el cuerpo desciende, gira y se detiene; donde la luz no es uniforme, sino medida. La Casa Koshino es menos un objeto que un recorrido: umbrales, patios, rampas, planos de hormigón suavemente bruñidos por la luz del norte.

    Planta general de la Casa Koshino con dos volúmenes y patio excavado Sección y alzado de la Casa Koshino mostrando franja de luz cenital

    Materialidad: el hormigón como piel

    Ando explora el hormigón encofrado como materia continua y táctil. La vibración precisa, la modulación de los paneles, la alineación de las perforaciones y la ausencia de zócalos o remates superfluos dan lugar a una piel silenciosa donde la luz dibuja el detalle. Esta exactitud constructiva no es exhibicionismo: el material se vuelve fondo para la vida doméstica, capaz de acompañar los cambios del día y de las estaciones, de enfriar el verano húmedo y recoger la penumbra en invierno.

    Acceso a la Casa Koshino entre muros de hormigón y vegetación Relación entre volumen superior y patio excavado en la Casa Koshino Fachada de la Casa Koshino con ranura de luz cenital Muro de contención de la Casa Koshino en contacto con la ladera

    La casa como secuencia de luz

    La luz en Casa Koshino es un material más. Entra por ranuras altas, se filtra desde patios estrechos, rebota en el hormigón y queda en suspensión. Los dormitorios y el estar reciben una luz controlada, lateral o cenital, que evita el deslumbramiento y proyecta un tiempo lento. Ando compone con sombras: hace visible el espesor del muro, la profundidad del hueco, el espesor del suelo.

    Pasillo longitudinal de la Casa Koshino con luz rasante Sala de estar de la Casa Koshino con banco corrido de hormigón Dormitorio de la Casa Koshino con abertura lineal superior

    Ampliación y continuidad

    La segunda fase incorpora un volumen adicional que prolonga la lógica original: muros paralelos, patios estrechos y conexión controlada con el exterior. La ampliación no compite con la casa primigenia: la afina. A escala doméstica, Ando despliega aquí su gramática espacial con una claridad que influirá en viviendas y museos posteriores. No hay gesto heroico; hay disciplina, proporción y un diálogo sobrio con la naturaleza.

    Detalle de junta de encofrado alineada con hueco en la Casa Koshino Encuentro entre escalera y muro de hormigón en la Casa Koshino

    Parentescos y ecos contemporáneos

    Quien visite la Casa Koshino reconocerá resonancias en otras arquitecturas de precisión material y atmósfera serena. Un ejemplo íntimo, desde otra sensibilidad, es la Casa Haldenstein de Peter Zumthor, donde el hormigón también funciona como cuerpo y memoria. En Koshino, no obstante, el gesto es más geométrico: la luz corta y ordena, la topografía se talla y el paisaje se encuadra.

    Recepción e influencia

    Desde su finalización, la Casa Koshino ha sido ampliamente estudiada en escuelas de arquitectura y citada en publicaciones internacionales como un ejemplo paradigmático del minimalismo japonés. Su equilibrio entre rigor geométrico y sensibilidad hacia el lugar la convierte en un referente para arquitectos que buscan conjugar precisión constructiva y poética espacial. Además, ha inspirado a generaciones de estudiantes a comprender que la luz, más que un recurso técnico, puede ser la verdadera materia de un proyecto.

    Conclusión

    La Casa Koshino no es solo una vivienda; es una lección sobre cómo proyectar con lugar, materia y tiempo. Ando propone una domesticidad concentrada, casi monástica, donde la intensidad espacial nace de lo mínimo: muros precisos, huecos medidos, recorridos atentos. A más de cuarenta años, su vigencia no depende del estilo, sino de algo más difícil: la coherencia. Es, todavía hoy, una de las grandes pedagogías del habitar contemporáneo.

    Fuentes: Obras y publicaciones sobre Tadao Ando; entrevistas al arquitecto; Dezeen (tag “Tadao Ando”).

    Explora más arquitectura esencial:

    Para contexto adicional y actualidad sobre Ando: Dezeen – Tadao Ando.

  • Casa Haldenstein, P. Zumthor: El arte de habitar

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    Casa Haldenstein: un manifiesto íntimo de Peter Zumthor

    Imagen representativa del proyecto

    La Casa Haldenstein, obra personal de Peter Zumthor, se ubica en el tranquilo cantón de los Grisones, en Suiza. Esta vivienda, concebida para él y su familia, se anexa a su histórico atelier de madera construido en 1986. Juntas, ambas edificaciones forman un conjunto arquitectónico introspectivo, silencioso, coherente con el paisaje alpino y profundamente vinculado al hacer artesanal. Más allá de su valor funcional, esta casa constituye un manifiesto de cómo Zumthor entiende el habitar.

    Plano de situación Plantas arquitectónicas Secciones y alzados

    La génesis del lugar

    Zumthor llega a Haldenstein en la década de 1970 buscando aislamiento, concentración y una relación directa con el paisaje. El taller que levanta primero —hecho con madera local, inspirado en graneros tradicionales— es el preludio de lo que años después será su vivienda. La elección del emplazamiento no es arbitraria: Haldenstein no es solo un refugio, sino un laboratorio arquitectónico vivo.

    Entorno natural de Haldenstein

    Un proyecto en dos tiempos

    Mientras el atelier original se construye en 1986, la casa adyacente llega casi dos décadas más tarde, en 2005. La convivencia de ambas piezas revela la evolución del lenguaje material de Zumthor: de la madera al hormigón, de la ligereza al peso. La vivienda se organiza en torno a un jardín interior, estableciendo una U cerrada que protege la intimidad y enmarca el vacío como espacio esencial.

    Vista exterior del conjunto Volumen de hormigón

    Materialidad: la arquitectura como cuerpo

    Zumthor ha insistido en que los materiales «hablan por sí mismos». En Casa Haldenstein, el hormigón visto no necesita adornos: su textura, masa y color responden al contexto alpino. La obra se construye con gruesos muros portantes, huecos justos y acabados sin ornamento. Cada junta, cada sombra, cada transición está pensada para generar atmósfera.

    Al interior, la madera reaparece: suelos, techos y mobiliario aportan calidez al rigor estructural. No hay concesiones estéticas: el confort proviene de la proporción, del silencio acústico, de la luz filtrada y del olor a materia viva. Es una casa que se descubre caminándola.

    Vista interior Detalle del mobiliario interior

    Luz, escala y privacidad

    El control de la luz es casi litúrgico. Las aberturas están colocadas con precisión milimétrica para enmarcar vistas, modular la entrada solar y proteger de las miradas externas. La escala humana se respeta sin concesiones: Zumthor proyecta para el cuerpo y para el alma, no para la fotografía ni para el espectáculo.

    Aperturas de luz

    Habitar como resistencia

    En una época donde la velocidad, la sobreexposición y el consumo visual dominan la arquitectura, la Casa Haldenstein representa una resistencia. No hay exhibicionismo ni iconicidad. Es una casa que no se ve: se habita. Se siente. Zumthor nos recuerda que el verdadero lujo contemporáneo es el silencio, el tiempo lento y la permanencia.

    Detalle exterior sobrio

    Influencia y posición en su obra

    Casa Haldenstein no es una rareza dentro de la obra de Zumthor, sino un punto de partida íntimo desde el que se entienden muchas de sus decisiones posteriores. Conceptos como el volumen cerrado, el peso de los materiales, la orientación precisa de la luz y la relación introspectiva con el entorno se repiten, con variaciones, en obras posteriores como la Capilla de San Benito o la Bruder Klaus. La casa sirve así como manifiesto temprano y, al mismo tiempo, como refugio permanente. Es arquitectura para ser vivida, no explicada.

    Relación con el entorno natural

    En esta vivienda, el paso del tiempo no deteriora, sino que embellece: el hormigón enmohece con dignidad, la madera adquiere pátina, las sombras se hacen más profundas. Es una obra que, como otras de su autor, se piensa desde la durabilidad, la sostenibilidad silenciosa y la presencia. No necesita mantenimiento constante ni rehúye el envejecimiento. En ello radica también su inteligencia material.

    Envejecimiento noble Acceso a la vivienda

    Legado y enseñanzas

    La casa no está abierta al público, ni documentada extensamente. Es parte de una tradición oral y sensible de la arquitectura. Quienes han visitado el lugar afirman que su impacto es inmediato y sereno. Para arquitectos jóvenes, esta obra ofrece una lección invaluable: el proyecto más personal puede ser también el más universal si está hecho con integridad.

    Desde Haldenstein, Zumthor sigue proyectando obras como el Therme Vals, la Kolumba en Colonia o la aún no construida Topographie des Terrors. Pero es en esta casa donde se resume su ética, su estética y su espiritualidad constructiva. Puedes conocer más sobre el autor y su obra en Peter Zumthor en Dezeen.

    Detalle constructivo Esquina del volumen Reflejos y atmósfera Texturas y detalle

    Conclusión

    Casa Haldenstein no es un objeto arquitectónico; es una experiencia. Es un ejemplo contundente de cómo la arquitectura puede ser contenida, ética, sobria y profundamente humana. En tiempos de ruido formal y estrategias virales, Zumthor construye silencio, sombra, temperatura y permanencia. Y eso, hoy, es revolucionario.

    Fuentes: Architect: Peter Zumthor Source: COAM Location: Haldenstein, Graubünden. Switzerland. Completion: 1986 Studio : 2005 House Photography: Walter Mair : Hélene Binet : Hans Danuser : Pietro Savorelli Date: March 18, 2023

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